SI PUEDES COMPRARTE TUS PROPIOS ZAPATOS…

Por Olga Trujillo

 

 

 

Mi madre me decía: “En vez de ir a gastar tus energías con una pelota ponte a trapear!!!” cada vez que me preparaba para ir a entrenar basquetbol. Me salía de todos modos a veces a escondidas y algunas otras con mis dichos retadores en la boca porque para una familia tan tradicional y conservadora donde vivían siete mujeres y un hombre no era concebible que alguien no viera en las tareas domésticas su utilidad pues obvio el mensaje era “cuando te cases no vas a saber hacer nada”, un mero chantaje que supuestamente nos tenía que hacer pensar en lo ‘poco atractivas’ que resultaríamos a la hora de ‘querer atrapar marido’ por no saber barrer, lavar los trastes y no se diga cocinar!

 

En ese entonces era afortunada por tener un trabajo los fines de semana que me permitía ahorrar para comprarme mis tenis –era la era Jordan y la fiebre por los distintos modelos—y hasta hace poco escuché una frase que definía perfecto ese momento: “Si puedes comprarte tus propios zapatos, eres libre de ir a donde quieras con ellos”. Y digo que era afortunada porque reconozco que no hay nada de malo en las labores domésticas, pues brindan independencia y organización y que incluso hay muchas jóvenes adolescentes y mujeres que hoy en día viven de hacer la limpieza en hogares ajenos –o lo hacen y sin paga–, lo que no está bien es que nosotras mismas ya sea como jóvenes o como madres nos limitemos las ya de por sí pocas oportunidades que en un país con la poca estructura y organización deportiva como México existen para practicar deporte.

 

Aún le recuerdo sus palabras a mi pobre madre que sólo sonríe y que todavía me cuestiona por qué el esposo o el hijo no traen bien planchada la camisa o el pantalón! Después de cuatro años y de un segundo hijo regresé a las canchas a disfrutar de la libertad que me otorgan mis tenis y sobre todo de seguir rompiendo el molde de la mayoría de las mujeres de América Latina quienes somos las responsables de criar a los hijos. De no vernos activas o en las canchas, terminarán por descartar la opción de ver al deporte como (yo lo llamo): Patrimonio.

 

 

¿Te identificaste conmigo? Cuéntame tu historia.

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Olga Trujillo

Periodista Deportiva Independiente

TT @depormedias

 

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2 comentarios en “SI PUEDES COMPRARTE TUS PROPIOS ZAPATOS…

  1. Claro que me identifiqué. Aquí mi historia brevemente. Yo también soy de una familia bastante conservadora, en la cual tuve la mala suerte (¿o buena suerte?) de ser la única niña. Así, mi infancia transcurrió rodeada de hermanos, primos, vecinos y amigos, con quienes me la pasaba jugando “fucho”, básquet, volley, stop, futbeis… de todo vaya. Era muy competitiva y creo que fue por convivir siempre con hombres; lo que me gustaba era que ellos no me dejaban ganar sólo porque yo fuera mujer, e incluso era mejor que ellos en algunas cosas. Mi mamá siempre me decía que era una atrabancada y que fuera más quietecita, porque así es como se comportan las señoritas. Al cumplir 13 años quise meterme a entrenar fut bien con un equipo, mientras que Mamá quería que fuera modelo por ser alta y delgada. Así el contraste.
    Descubrí el basket gracias a mi hermano, y mi mamá me dejó ir a entrenar con él. Me enamoré del deporte y me enviaron al único equipo femenil de basket que había en ese tiempo. Mis calificaciones, autoestima y relaciones mejoraron mucho, pues era muy tímida especialmente para hacer amigas, y es que yo siempre había sabido como tratar con niños pero no con niñas. Mis papás vieron ese cambio en mí y a partir de ahí me dieron (también a mis hermanos) su apoyo incondicional en el aspecto deportivo. Nuestra convivencia familiar mejoró y nos unimos más.
    Jamás podré agradecer todo el apoyo que me dieron mis papás, en entrenamientos, torneos, competencias, viajes para poder jugar basket, luego atletismo y ahora Ultimate frisbee.

    1. Querida Ale:
      Gracias por contestar. He estado escribiendo este blog desde hace un año y es la primera vez que cuento mi historia de esta manera. Al principio me daba un poco de pena pues no era como otras niñas a las que apoyaban para hacer deporte, pero a estas alturas me doy cuenta de que fue eso precisamente lo que me llevó a querer contar las historias de otras mujeres que –aunque sí tienen el respaldo de su familia– están en el mismo canal que nosotras porque el empuje de nuestro entorno para llevarnos o no a hacer deporte de todas formas tiene que ver con el escepticismo de toda una sociedad (el reflejo son los medios) aún desacostumbrada a permitir que ‘sepamos, hablemos, hagamos o veamos’ deportes. En fin, somos parte de la cultura de nuestras madres y por ello hablo de proponer un cambio.
      Te recomiendo un libro (que estoy leyendo ahora mismo) porque me llamó la atención que tu mamá te dijera que prefería que fueras modelo. Se llama “Muñecas vivientes”, lo escribe una escritora y periodista inglesa, Natasha Walter, y habla denuncia “los excesos de la telebasura, la obsesión con el culto al cuerpo, la “sexualización” de la infancia –todas quieren ser barbies–, dentro de lo que la autora llama “el nuevo sexismo” o el hipersexismo, del que son tan responsables las mujeres que supuestamente son ‘libres de elegir si posar desnudas o no’ como los hombres que por querer pagar por ello se exceden y violentan…”
      Mira aquí la ficha técnica y verás qué contenido más interesante: http://www.elboomeran.com/obra/681/munecas-vivientes/
      Bueno espero te siga gustando el blog y un día me digas qué te parece el libro. Saludos.

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