CON LOS GUANTES PUESTOS POR UN SUEÑO

DESTINO EN FORMA DE PAPEL

Por Olga Trujillo

 

Hay veces que el destino llega en forma de papel. A Tere Campos, actual entrenadora de porteros del Centro de Capacitación Distrito Federal (CECAP), le sucedió. Parada en una cancha de futbol, un trozo de hoja de periódico llevada por el viento llamó su atención: Escuela Nacional de Directores Técnicos (ENDIT), decía. La levantó, leyó y se dio cuenta que la escuela estaba cerca de su casa: ¿Será para puros hombres? Le preguntó al entrenador con quien trabajaba en ese entonces: “Sí, pero yo que tú le invertía”, le contestó.

La inscripción costaba alrededor de 3 mil pesos y la mensualidad más de mil 600. “Me puse a vender salchipulpos, ropa americana, cosméticos” y así me pagué la escuela, dijo orgullosa la ex portera de la Selección Nacional del ‘99 para Diosas Olímpicas.

Esa no era la primera vez que Tere trabajaba para mantener sus sueños. También lo hizo cuando quiso comprarse sus primeros tenis profesionales de futbol y pagarse sus salidas para poder ir hasta a seis partidos por día con aquel equipo (Orión) donde empezó y –aún recuerda—se volvió una sensación:

“Estudié diseño gráfico, practiqué voleibol y tengo tres hermanos y dos hermanas. El mediano era portero y hoy lo admiro porque era muy bueno. Me gustaba ir a verlo entrenar, cómo volaba. Un día me dijo el entrenador que si entraba a cubrir a la portera de su equipo que había faltado y yo no quería porque no me gustaba nada el futbol. Las niñas quedaron fascinadas, yo caía mal, pero no dejaba entrar el balón” – dice y sonríe Tere con los destellos de sus ojos puestos en el pasado.

Después de ese día, el entrenador la buscó varias veces hasta que terminó convenciéndola de ser parte del equipo gracias a un jersey que parecía del Hombre Araña y que le regaló. Aunque en un principio su madre, como muchas otras, intervino para oponerse pues “¡eso es para hombres!” decía, pero la idea de que Tere hiciera deporte, al final la hizo ceder.

“Siempre he sido una persona que me gusta destacar en lo que hago” dice y continúa “se fue haciendo padre, me empezó a llamar la atención, mucha gente nos iba a ver jugar, llenábamos la cancha. Éramos muy aferradas. Tenía 18 años. Resulta que ese equipo nunca había ganado nada. Cuando empecé quedamos en tercer lugar y luego en primero”.

El carisma es esa combinación de aroma y magnetismo que quienes lo poseen, se dice que se ‘ganan’ a la gente. Eso hace Tere. Después de un año en ese primer equipo, se volvió popular. “La verdad no sabía jugar, me raspaba los codos, la cara, las rodillas, porque no sabía nada de técnicas, pero aún así a veces me pedían una foto y eso me encantaba; ahí me enamoré del futbol”.

 

FOTO: Tere Campos, archivo personal

FOTO: Tere Campos, archivo personal

 

EL SUEÑO EN EL AIRE

Los sueños se piden al universo para que se cumplan: “El mío es ser entrenadora de porteras de la Selección Nacional Femenil. Yo siempre he creído que podemos ser campeonas del mundo, hay talento, garra”, dice contundente Tere, aunque deja un hilo de aflicción sobre la mesa.

Pero lanza la petición de nuevo. “El entrenador Leonardo Cuéllar me conoce, fui portera de la Selección Nacional en el ’99, por eso tuve la confianza de hablarle para preguntarle si había contrataciones, pero me dijo que no. Poco tiempo después, en una rueda de prensa, presentó a sus entrenadores de porteros. Obviamente no era yo”.

La entrenadora de porteros, quien ha sido capacitada y aprobada por FIFA, CONCACAF y la misma Federación de Futbol, sabe que el momento es una cuestión de espera. El suyo está en proceso: “Siempre le he deseado éxito –a Leonardo Cuéllar– le hablo para decirle que todo sea para bien del futbol femenil. Él sabe perfectamente que yo quiero estar ahí. Aunque no se me han abierto las puertas”.

La lucha continua de la ex arquera a veces quiere quitarse los guantes. Afortunadamente tiene en quien recargarse y por eso recibe comentarios de los que “me dicen que me aguante, que quizá un día tendré la oportunidad”.

¿Crees que desconfíe porque eres mujer? –se le cuestiona–: “No sé. Quiero preguntarle qué es lo que no le parece de mi. Yo tengo los cursos y me gustaría ir a pararme frente a él para saber qué es lo que pasa. No es lo mismo trabajar con tres o seis porteras a hacerlo con hasta 50 (hombres) porque físicamente las cosas ya no son iguales y es cansado mentalmente. Sin embargo, lo que me hace fuerte que siempre he logrado lo que he querido”, concluye y deja el deseo en el aire. Nadie sabe, pero quizá algún día regrese en forma de papel igual que el destino.

 

FOTO: Tere Campos (archivo personal) entrenadora de porteros CECAP

FOTO: Tere Campos (archivo personal) entrenadora de porteros CECAP

 

EL JARDÍN ROBADO

 

El título de Directora Técnica de Tere, ha tenido que permanecer la mayor parte del tiempo en la banca. Su oportunidad para dirigir, así como el de las más de treinta mujeres en México que han cursado la carrera en la ENDIT, han sido escasas.

“Mi trabajo actual es entrenar porteros en la Federación”, una contratación que la hace sentir ‘feliz y afortunada’. Sin embargo, la paga no es suficiente; una vez más su entusiasmo la devuelve: “yo me las arreglo para seguir ahí”. Por eso da clases a niños en un lugar peculiar:

“Hice una canchita en el jardín de casa de mi mamá, yo le llamo ‘el jardín robado’; cocí una alfombra con pedazos de donaciones y una red para la portería”. La Federación ha sido quien recomienda los servicios particulares de Tere y por consecuencia los papás le empiezan a pedir que vaya a entrenar a sus hijos.

“Me apasiona ayudar a la gente, hay porteritos que no pueden pagar todo y les cobro menos. Tengo de 12 años y 13 años, son pocos sobre todo para ponerles mucha atención. En mi trabajo entreno hasta de 20 ó 22 porteros, quienes siempre regresan felices porque en sus escuelas los admiran y me agradecen”.

Tere, quien fue una de las primeras porteras mexicanas entrenadas de manera formal para la Selección Nacional Femenil a finales de los 90, no sólo ha dejado huellas en los porteros de la academia, lo hace dondequiera que llega, como cuando un amigo suyo –Reynaldo Crespo– le ayudó a conseguir un trabajo de esos que le daban oportunidad de seguir estudiando:

“Mi amigo me llevó con Miguel Limón que tenía una escuelita de futbol de Tercera División para pedirle trabajo. Desde que me vio dijo ‘no tengo lugar para que entrene’. Pero mi amigo le rogó ‘ándale pruébala’, yo me levanté al baño y cuando regresé el señor me dijo ‘está bien vente mañana’. Tiempo después me enteré que Reynaldo le había pagado para que me pusiera a prueba 15 días. Ahí entrené porteros, cuando llegué había seis y cuando me fui había 27. Una vez que el dueño me conoció le dijo a mi amigo ‘no te equivocaste’. Luego ya no me dejaba ir”, dice la experta en el arco agradecida porque le daban permiso de irse temprano para llegar a clases y agrega “tenía que trabajar para pagar la escuela, por eso fuimos”.

Lo que vino después fue lo más cercano que ha estado a ser Directora Técnica (de un equipo varonil). Cuando se tituló, el dueño de la escuelita le dijo que tomara un equipo de Tercera División “y lo hice durante dos temporadas, una experiencia padre. Cuando me titulé en el ‘99 era la única mujer que dirigía a nivel profesional en ese momento”, cuenta la ex portera con el rostro lleno de momentos. Pero llegó la llamada de Paola Guzmán, su actual jefa en la Federación Mexicana de Futbol (FMF), “ella dice que soy un ‘gallo’ por aquello del carácter”, la invitó a entrenar porteros y Tere decidió partir a probar suerte, y a oler más cerca de sus sueños.

 

FOTO: Tere Campos (archivo personal) en su casa entrenando niños

FOTO: Tere Campos (archivo personal) en su casa entrenando niños

“La mayor recompensa es ver cómo mis porteros se van queriéndote tanto y admirándote y crecidos como personas y porteros, eso no tiene precio”

Tere Campos, entrenadora profesional de porteros del CECAP (Federación Mexicana de Futbol)

 

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ANEXO:

Al equipo de Orión llegó un día el papá de la también ex futbolista Evelyn López. Ahí vio a Tere y la invitó a jugar con otro conjunto que estaba frente al Estadio Azteca y donde había cuatro o cinco canchas de futbol rápido; el lugar se llamaba Centro Rayo Sur.

“Tardé como año y medio en la banca porque ellas eran muy buenas. La portera titular veía que no me metían y faltaba mucho. Una vez no fue como tres días seguidos y me metieron. Después ella era la de la banca. Terminó por irse. Ese fue mi mejor momento”, dice la ex portera nacional Tere Campos.

Ahí también comenzó su participación con la Selección del país “Enrique Álvarez, quien ya falleció, fue quien inició todo y quien nos llevaba a entrenar. Hizo dos equipos uno A y B, después entramos al CECAP donde ahora trabajo. A veces nos llamaban y a veces no. Éramos preseleccionadas. Después llegó Leonardo Cuéllar en el ‘99. En ese tiempo había salido en el periódico que no había porteras en México, por eso fuimos varias a las pruebas -entre ellas a la que mandé a la banca–, pero sólo yo me quedé”, dice Tere y recuerda que a pesar de su esfuerzo nunca pudo viajar con la Selección pues en su lugar eligieron a Pamela Tajonar.

 

 

Olga Trujillo

@cira_trujillo

Periodista Deportiva Independiente

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