APUNTES SOBRE LA BANCA

Por Adrián Román

En la vida hay varias formas de permanecer en la banca y esas no están bien. Todos tenemos talento para algo. Para vender, para cocinar, para limpiar, para construir, para destruir, para bailar, si no estás utilizando tu talento, si tienes magníficos planes que no estás llevando a cabo, lamento decirte que estás sentada en la banca. Y sí, estar en la banca es aburrido, es tedioso e inquietante mirar cómo las otras se divierten jugando mientras tú permaneces atenta a las hormigas que van caminando alrededor de tus pies. Scott Fitzgerald, uno de los maestros del fracaso, una de esas bestias hermosas que al desbaratarse, que al irse a la ruina nos parecen más encantadoras, justo porque nos hablan con su melodiosos canto desde el infierno, decía: “la prueba de una inteligencia de primera clase es la capacidad para retener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo, y seguir conservando la capacidad de funcionar. Uno debería, por ejemplo, ser capaz de ver que las cosas son irremediables y, sin embargo, estar decidido a hacer que sean de otro modo”. Lo que nos obliga a permanecer sentados en la banca de la vida es el pasado, un recuerdo o varios que son zopilotes hambrientos que nos devoran el cerebro a penas comenzamos a movernos. Por eso permanecemos quietos. Para no alborotarlos, pero quietos nos devoran más fácil.

Entiendo la diferencia de una banca de futbol y una de basket, por ejemplo, incluso una de voleibol. Pero la idea de la banca es generalizada. Sentimos que cualquiera que está en la banca no está al nivel de las titulares, que no entrena suficiente, o peor aún, que no tiene talento. Solemos ser implacables con los que habitan en la banca, en la banca del juego y la vida.

 

Team_banca

 

Yo, como Fitzgerald lamento no haber triunfado en un deporte, pero a diferencia de él, yo tenía las aptitudes físicas para destacar, pero me faltaba el talento, la disciplina, la técnica y sobre todo la auténtica decisión. En esos casos el fracaso, la inconformidad son más corrosivos. El autor del Gran Gatsby nos dice: “Ahora bien, un hombre puede derrumbarse de muchas maneras —puede derrumbarse mentalmente—, en cuyo caso los otros le despojan de la capacidad de decisión; o corporalmente, cuando uno no puede sino resignarse al blanco mundo del hospital; o a causa de los nervios”. Mi derrumbe fue mental. Me dio miedo cambiar, convertirme en un buen jugador, cumplir mis expectativas, me daba miedo estar en la cancha y equivocarme, me daba miedo ser yo, soltarme, no sabía que me abrumaban desde lejos las cantaletas de las mujeres que me criaron, sus oscuras y lejanas voces que me decían que tuviera cuidado, que no iba a poder. Muchos años después, luego de fracasos amorosos, laborales y sociales, me di cuenta dónde había surgido todo. Ya no podía regresar a cambiar las cosas, y lo intenté, pero existía la posibilidad de dejar las cosas atrás y seguir. Eso sigo haciendo.

Otra vez Fitzgerald: “Basta decir que al cabo de una media hora de solitario abrazarme a la almohada, empecé a darme cuenta de que durante dos años mi vida había sido un despilfarro de recursos que de hecho no poseía, que había estado hipotecándome física y espiritualmente hasta el cuello.” Cuando estás en la banca de la vida eso suele suceder. Gastas energía de forma absurda cuando no sabes a dónde dirigirla, es como intentar meter el balón de espaldas al aro desde el otro extremo de la cancha. Puede que la casualidad quiera que metas una, pero la mayoría de los intentos serán un disparate. Enfoca tu energía en lo que te hace feliz, en lo que disfrutas. Desperdiciar el tiempo es una forma de estar en la banca. Derrochar el tiempo no es estar acostado rascándote. Es estar en donde no te quieren, es estar inconforme con tu vida, con lo que haces, desperdicio de tiempo es no estar a gusto. La forma más cruel de ver cómo todos juegan a la vida.

 

Niñas_banca

 

Heriberto Yépez en su libro, La increíble hazaña de ser mexicano hace una lista de consejos para que el mexicano viva el presente, vivir el presente, en mi pobre entender, es dejar la banca, entrar a la cancha, tener la posibilidad de estar en contacto con la pelota y lo más importante, jugar y divertirse:

 

  1. Dejar atrás el machismo y, con ello, el control de sus emociones y el autoritarismo patriarcal.
  2. Dejar atrás la idealización de la madre, zafarse del autoritarismo matriarcal, que puede operar por caminos distintos, por ejemplo, el amor como forma de manipulación.
  3. Rebasar el modelo de sociedad basado en la repetición del viejo patrón familiar, que es el método social que reproduce la estructura de fantasías y control interpersonal.
  4. Olvida el pasado. Pero no la historia. El pasado es el acto de evadir el presente para marchar hacia lo imaginario. La historia es el acto consciente de los patrones heredados. Volver al pasado te hace repetir el patrón agotado. Conocer la historia te hace comprender tu participación; por ende, probar otra solución.
  5. Abandonar la imagen mexicana autorromantizada: la pobreza como virtud, el amor-odio hacia lo extranjero, las ambivalencias hacia lo indígena, España o los Estados Unidos; los jodidos como fórmula para crear riqueza.
  6. Dejar atrás la religión católica como gran verdad universal. Madurar espiritualmente y comprender que las religiones bíblicas son manifestaciones burdas de profundas espiritualidades simbólicas que hoy, sin embargo, son utilizadas para mantener al hombre esclavizado a prejuicios.
  7. Comprender que la raíz de todo mal es el miedo.
  8. Perder el amor a las costumbres con las que se identifica tu familia, pueblo, ciudad, estado, país.
  9. Aceptar que existe la evolución cultural, en lugar de pensar que todas las etapas de la cultura tienen el mismo valor. Saber que esa evolución no es lineal ni inevitable. Hay culturas que pueden progresar respecto a sí mismas en cuestión de décadas y otras retroceder lo equivalente a siglos en unos pocos lustros.
  10. Volverte un campesino, empresaria, profesor, obrero, técnico, ama de casa, estudiante, vendedor, procuradora de servicios, agente de cambio, cuya actividad depende del conocimiento actual.

Lonley_banca

Sigue a: @adrianegro

Nací en Iztacalco en 1978, soy poeta, cronista y paseador de perros. Cuando juego futbol me gusta dar buenos pases a gol y cuando juego basquet, bloquear tiros. La banca sólo es buen lugar cuando estás contento contigo.

 

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