DE ADOLESCENTE ENTRENADORA A INSTRUCTORA DE ‘BUENOS CIUDADANOS’

 

Por Laura Fernández

Leticia Arregui García era una adolescente taekwondoín de 15 años cuando su padre, contador de profesión e instructor de oficio, comenzó a darse cuenta que necesitaba una suplente para impartir las clases a las que frecuentenemte él ya no podía asistir. Lety recién había regresado del Primer Mundial Juvenil de Taekwondo en China como seleccionada nacional, era 1995. La joven atleta dio el paso, no sin antes guardarse los nervios detrás del peto. Decidirse a ser formadora para ayudar a su papá, era demostrar que estaba convencida de haber aprendido la leccion: “Si quieres ganar, entrena y hazlo bien. Lo que hagas, hazlo con el corazón y con todas las ganas del mundo.”

La expericencia que hasta ese momento había adquirido como seleccionada del Distrito Federal y del Estado de México, sirvió lo suficiente para que Leticia Arregui a emprender uno de los compromisos más sólidos de su vida: “Dar clases es muy bonito, es muy satisfactorio, sobre todo por los niños. Un abrazo de un pequeño que diga ‘Miss, te quiero’, es lo más lindo”, comparte con una sonrisa emotiva Leticia Arregui en entrevista exclusiva para Diosas Olímpicas.

Han pasado 20 años desde entonces y Lety ha llevado a cabo su auto preparación para instruir niños con la misma seriedad que cuando comenzó a entrenar a la edad de cinco años. Seminarios, cursos del Sistema Integral de Consejos Escolares de Participación Social (SICEPS) avalado por la SEP y cursos que la Federación Mexicana de Taekwondo les manda a los formadores de la disciplina, son sus armas en el tatami. Arregui recalca: “Hay que prepararse en el taekwondo, subir de grado, actualmente soy quinto Dan; debe seguirse la práctica de formas y de combate, también tener preparación en el acondicionamiento físico, saber reanimación y tener una base de primero auxilios, no ponerse nerviosa ante cualquier cosa que pueda suceder”.

La instructora de la escuela Formación Educativa y Formativa en Taekwondo (FEFAMT, Pirules), considera que además de poseer una preparación idónea para enseñar taekwondo se necesita vocación. “No es fácil tener grupos y una escuela”, dice. Cada formador tiene su tradición y su escuela de taekwondo en las que se basan para enseñar a los alumnos, en este caso Arregui tiene como principios básicos: la disciplina, la educación en casa y en la escuela, el respeto hacia los padres y los hermanos. Tales prioridades son los objetivos de la escuela en la que da clases y que su padre fundó en 1996.

 

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EL MÁS DURO COMBATE: ENTRENAR NIÑOS

 

‘Buenos ciudadanos’, así es como la instructora de la escuela FEFAMT ve a sus alumnos niños y jóvenes: “No pueden llegar a ser cinta negra o ser seleccionados nacionales o estatales sin que lleven en su convicción que pueden ser buenos hijos, buenos hermanos, que pueden trabajar, que no son groseros, que se pueden defender no abusando de sus conocimientos del arte marcial.”

Los años y experiencia le han dado a Arregui un sexto sentido para identificar a los más aguerridos: “Son niños que les apasiona el combate, que les pegan, se paran y vuelven a seguir. Al final se soban y les duele pero te dicen que quieren volver a hacer combate. A ellos hay que irlos encaminando en los torneos, poco a poco eso les da más soltura, más habilidad y esto en un futuro, torneo tras torneo como empezamos todos, llegarán a los Nacionales o a la Olimpiada Juvenil”.

Asimismo, Leticia reconoce que la constancia en el deporte puede ser absorbente y de mucha exigencia, “hay niños que definitivamente sufren mucho el combate”, explica Arregui y sigue “de antemano se ve cuando a un niño no le gusta, entonces tampoco se vale hacerlos sufrir. Se maneja de distinta manera, hay que ponerlos a que enfrenten ese temor pero sin ponérselo a fuerzas”.

Por eso, motivar a sus alumnos para salir a golpear o sersobreponerse a lo duro de los golpes, así como a los momentos en que deben pararse frente a un oponente en los entrenamientos, es todo un reto pues “el dolor físico es una situación individual, cada persona reacciona a él de una forma distinta”, cuenta.

Arregui recurre a frases que tengan como objetivo hacerlos sentir seguros y que les permita seguir adelante. “No te pasó nada, échale ganas, vamos, tú puedes”. Ella cree que de esa manera ellos se sienten protegidos. “De lo contrario sí se caen, lloran y uno los apapacha de más, ya no siguen”, explica.

El aspecto emocional es más delicado, es un momento crucial el combate mismo o el competir bajo presión. Mucho depende de la reacción del maestro y de los padres de familia y para ellos tiene más consejos: “No es fácil enfrentarse a una persona que les va a pegar. Lo emocional siempre va unido de la mano. Los papás, que son gran parte del apoyo, les digan que ganen o pierdan, hicieron lo mejor que pudieron”.

En la escuela FEFAMT Pirules hay una mujer que aunque ya no es atleta de alto rendimiento, si lo es como ejemplo de superación, guía, educadora de la disciplina y sobre todo, inspiradora de nuevas generaciones que buscan alcanzar sus sueños. Ah, su nombre, Leticia Arregui.

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SU MEJOR EXPERIENCIA:

Las mañanas, tardes y demás horas en las que Arregui estuvo lista para entrenar, hoy sólo son un leve silbido a lo lejos. Pero un momento que quizá a muchos atletas les sucede, la marcó: “Hubo resistencia para ir a entrenar precisamente antes de irme a China, ya no quería ir, no quería saber nada de taekwondo. Era despertarse sábados y domingos temprano para ir a correr, luego para ir a entrenar. Ya estaba cansada y le dije a mi papá ‘Hasta aquí’, lo respetó por un mes y luego me dijo ‘Ya descansaste, vas para adentro’ otra vez”.

 

 

Leticia Arregui menciona tres puntos relevantes que una madre o un padre deben seguir para que un niño se desarrolle en el taekwondo:

1. El primero es enseñarles a sus hijos a ser constantes;

2. El segundo, es la disciplina en la clase donde ella es la figura de autoridad,

3. El tercero es el apoyo, llevándolos a torneos, diciéndoles que ganen o pierdan ahí están y no hay ningún problema.

 

 

FRASE:

“Ir a China y ver la bandera de México ondear es algo que jamás se me va a olvidar”, Leticia Arregui, al revivir uno de los momentos más apasionantes de su trayectoria como taekwondoín.

 

Sigue a @Stromenti

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