MARGARITA ‘LA MAYA’ MONTES, HEROÍNA Y MITO DEL BOXEO

Hace poco más de cien años nació la pionera de los guantes rosas, peleó 33 veces pero sólo 5 de ellas contra mujeres, su pegada era demoledora aunque algunos piensan que nunca existió.

Heroína y mito del boxeo, son palabras que definirían a Margarita La Maya Montes (Sinaloa 1913-2007), una mujer con impresionante fuerza física, valor y temple que la llevaron a trascender en el deporte de los guantes como pionera del llamado pugilismo rosa, pero sobre todo por sus feroces contiendas arriba del cuadrilátero donde mandó a la lona a más de uno de sus contrincantes varones.

Ana María Torres, Jackie Nava y Mariana Juárez son en la actualidad las peleadoras con mayor fama en el boxeo femenil mexicano, no obstante, varias décadas antes de que ellas subieran al ring Margarita Montes ya se había puesto los guantes para dejar claro que su condición de mujer no la limitaba para tirar jabs, ganchos e incluso noquear a los rivales, talento que le valió para incluso pelear en Estados Unidos.

Sumó 33 peleas, de las cuales sólo cinco fueron contra mujeres. El resto fueron contra hombres en duelos tan parejos que le otorgaron gran fama a Montes por tener una fuerte pegada. Logros que también le concedieron ser nombrada campeona del pacífico.
De origen humilde, Montes nació en 1913 en el rancho Chilillos, a orillas de Mazatlán; era la sexta de ocho hermanos de una familia de campesinos, por lo que se crió arriando chivos y jineteando becerros. Tal vez esa misma pobreza fue la que forjó el carácter y la determinación para ser consciente de que la única manera de sobresalir sería luchando, aunque jamás pensó que sería con sus propios puños.
Temeraria, inquieta y con gran destreza para los deportes, La Maya sólo culminó sexto año de primaria y enseguida entró a trabajar a un molino de nixtamal para mantenerse y apoyar a su familia.
 Sin embargo ser una mujer sumisa y dependiente no eran características acordes a su personalidad de fémina osada y amante de los deportes, por lo que se unió al equipo femenil de béisbol Cervecería Díaz de León, con el cual fue campeona estatal.
 Tan atrevida y sin miedo a los retos que incluso en una ocasión llegó a torear en la Plaza REA, donde sin temor se enfrentó al toro llevándose los aplausos del público y una paga de 250 pesos.

El boxeo fue una casualidad en su vida. La pugilista sonorense Josefina Coronado llegó hasta Mazatlán en busca de contrincantes, era el inicio de la década de 1930 y en ese entonces las peleas entre mujeres eran prácticamente inexistentes. 
Sin tener conocimiento alguno del pugilismo, Margarita Montes, joven menuda con sólo 50 kilos de peso, aceptó el reto y se enfrentó a Coronado. Tuvo un mes para prepararse, 30 días en lo que la expectación entre la gente así como críticas y burlas la atacaban. 
Sin embargo el teatro Rubio, hoy Ángela Peralta, se vio abarrotado por los espectadores que guiados por el morbo buscaron presenciar la contienda entre mujeres, algo inusual para la época.
 Aunque la batalla ante La Maya y Coronado, pactada a cuatro rounds, era de respaldo, pues en estelar se presentaron Joe Conde y Mike Herrera, no dejó mal sabor de boca para los fanáticos del boxeo, la sinaloense se encargó de sorprender al público al grado de que el promotor Chano Gómez Llanos le ofreció un contrato.
A partir de ese momento, la historia de Margarita La Maya Montes, comenzó a ganar un lugar en la historia del deporte de las 16 cuerdas.

Sus hazañas arriba del ring la llevaron a pelear en Tucson y Arizona, incluso la prensa internacional se impactó tanto con sus proezas boxísticas que Ripley -Aunque usted no lo crea- de Gran Bretaña y el diario Liberation, de Francia, atravesaron el océano Atlántico para entrevistarla.
Impactante y legendaria fue su contienda contra el campeón nacional de peso pluma conocido como El negro encajoso, quien bajó del ring en la primera pelea con el pómulo izquierdo destrozado por los golpes de la Maya.
 En la revancha, el El negro encajoso subió enfurecido con el ánimo de cobrar venganza, pero Margarita tenía mayor coraje y valentía como sólo los grandes monarcas del boxeo han demostrado y sin complicación alguna le reventó a su adversario el pómulo derecho en el quinto asalto con un certero golpe que lo envió a la lona. 
Margarita Montes, quien también fue madre de tres hijos, no sólo abrió las puertas del boxeo rosa, sino que también ganó un privilegiado espacio entre los pugilistas de mayor distinción. 
Al pasar de los años algunos la consideraron un mito, pero lo cierto es que La Maya, quien falleció en 2007, sí derribó adversarios, sorprendió a aficionados y expertos del boxeo, pero, sobre todo,  dejó un legado que rompió estereotipos al demostrar que sin importar el género se puede tener talento para ser un extraordinario deportista hasta en las disciplinas más aguerridas.

 

La Maya. Foto: Alfonso Cornejo, vecino y biógrafo de la boxeadora
La Maya. Foto: Alfonso Cornejo, vecino y biógrafo de la boxeadora
Foto: Alfonso Cornejo
Foto: Alfonso Cornejo

Kateren Maya, reportera en temas deportivos y apasionada del boxeo. Comunicóloga y periodista egresada de la FES Aragón de la UNAM, carrera que he desarrollado en en medios impresos y electrónicos, donde me he dedicado a relatar las grandes hazañas de los hombres y mujeres que dejan huella en la historia del deporte.

@Kateren_sport

 

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